Science - Physics - Albert Einstein
Francisco Ruiz Ortiz

El patrón tiempo

Einstein tenía mucha razón en que el tiempo es relativo, depende de la velocidad y la materia, vuela como la golondrina plateada hacia un destino inexorable, pero no sentimos como gravita, como cae grano a grano, llenando el reloj de nuestra vida, que en el mejor caso son 30.000 días. Si 30.000.

Cuando le preguntaban a San Agustín, qué era el tiempo decía: “Si nadie me lo pregunta, lo sé, pero si me lo preguntan y quiero explicarlo, ya no lo sé” .Para Kant el tiempo es condición necesaria para todo lo que conocemos, un a priori, sin el que nada sería posible. Ser es ser en el tiempo.

¿Qué es lo único que existe, me pregunto? El tiempo sin duda. ¿Qué somos entonces? Tiempo inteligente y entonces… por qué no tenemos tiempo de nada, cuando lo único que existe es el tiempo.

A nuestros abuelos les faltaría comida, calor, espacio, riqueza, pero nunca tiempo, ellos sentían como crepitaban los segundos, vivían los ciclos naturales biológicos, recuerdo a mi abuela haciendo queso diciéndome lo largo que eran los días ,mientras yo jugueteaba con los moldes grasientos que utilizaba.

Pues, en una cama de un hospital se me paró el tiempo y no me pasó nada, tan sólo que cuando creía que tenía las respuestas empezaron todas la preguntas.

Tiempo es lo que tenemos para transformarlo en dinero, ocio, relaciones, conocimientos y amor, en ese monedero de 30.000 días. Tenemos que decidir cómo lo repartimos y ojo, porque como descompensemos los compartimentos del monedero, se producirá un desequilibrio, sobre el debemos de actuar de facto, si no queremos acabar mal.

En esa forzada inmovilidad aparente, en esa entropía, la cabeza volaba para pensar en todo menos en que estaba en una cama sin poder respirar; como Arquímedes de Siracusa, pensé ¡Eureka!

En efecto, con este neoliberalismo, esta podredumbre del sistema de justicia económica, tanto tienes, tanto vales, si tienes riqueza eres feliz sino las tienes eres infeliz. ¿Pero no te das cuentas de que vales lo mismo que los demás objetivamente? Esto es lo que los hombres hicieron para dominar a otros hombres, les robaron su tiempo y lo convirtieron en dinero creando una falacia e inculcaron que ese era el motivo de la felicidad. El dinero.

Nacemos iguales, eso sí, si tenemos amor, alimentos y un techo, no hace falta más, y nacemos iguales, porque en potencia tenemos toda una vida por delante. Es el tiempo lo que nos iguala, las témporas se encargan de darle lo mismo al rico y al pobre monetariamente hablando, sólo hay que darse un paseo por terrasacra y mirar monumentos y fechas.

Lo que pagaría Botín por tener 10 años de vida, pero Sr. Botín, ,pero eso no lo puede comprar, el tiempo no está en venta, ni consta en sus balances, ni en sus majestuosas juntas donde rezuma la prepotencia de los “dueños” del dinero y nos recuerdan en sus altares que ustedes son los que gobiernan y los políticos son sus títeres.

Es curioso, en todos los países del mundo existe la misma unidad de tiempo, el segundo, cuestión que no ocurre con las unidades de medida o de peso.

Así, en la obsesión de medirlo Maxwell llegó en 1870 a la siguiente conclusión, olvidémonos de los planetas y vayamos a buscar la definición de segundo en la longitud de onda, en la frecuencia y la masa de los átomos imperecederos, invariables y completamente iguales. Y definió el segundo como la duración de 9.192.631.770 periodos de radiación correspondiente a la transición entre los niveles hiperfinos en el estado fundamental del átomo cesio 113. Casi nada. ¿Ustedes lo entiende? Porque yo no.

No cabe duda, que los economistas somos más sencillos que los físicos, que no más simples. Le explicaré el valor del tiempo y le aseguro que no me equivoco. Si usted va al trabajo en su coche e invierte 40 minutos entre ida y vuelta, pensará que la broma le cuesta eso, 40 minutos- unos 7,5 €-, pero si se para a pensar en unidades de tiempo y hace las cuentas del tiempo que invierte para pagar ese precioso coche, con el que va a trabajar y pagarle el seguro y la gasolina, se dará cuenta que el tiempo que tarda en ir y venir del trabajo se le convierte en 120 minutos o sea dos hora-22,50 €-.¿ Se da cuenta del engaño’ ¿ No sería mejor venir en bicicleta y disfrutar del paisaje y trabajar 6 horas en vez de 8, además contaminaríamos menos y no tendríamos que ir al gimnasio. Pues eso es el tiempo para este economista, el valor real de las cosas. Ah¡ y nunca lo olvide que el dinero, el amor, las relaciones todo es tiempo, ya lo dice el sabio refrán español que algún neoliberal le dio la vuelta: “el oro es tiempo”.

Nunca lo olvides.

Francisco Ruiz Ortiz

Economista Auditor. Asesor Fiscal

Francisco Ruiz Ortiz

Economista por la Universidad de Sevilla y Auditor de cuentas.

Francisco Ruiz Ortiz
Autor: Francisco Ruiz Ortiz Economista por la Universidad de Sevilla y Auditor de cuentas.

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