Luces y sombras para los socios minoritarios
Raquel Vera Romera

MALTRATAR A UN PADRE POR CAPRICHO ES CAUSA DE DESHEREDACION

La sentencia de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, 650/14, contempla el supuesto legal de desheredación de un padre frente a un hijo que no es capaz de respetar el derecho de su progenitor de usufructo sobre una vivienda que no es vivienda habitual ni para el padre ni para el hijo.

Viene a indicar la citada sentencia que “, en cuanto al maltrato de obra y la injuria grave, previstos como causa de desheredación en el apartado 21 delart. 853 CC , hay que entender los términos “maltrato” e “injuria” en sentido amplio e integrador, que abarque no solo el maltrato físico y el proferir palabras injuriosas, sino también todo daño o sufrimiento psicológico infligido por cualquiera de los herederos legitimarios hacia el testador, debiendo incluirse a modo de ejemplo, la falta de cariño, el menosprecio, el desentenderse y no prestar la dedicación debida a los progenitores mayores o necesitados  aun sin llegar al caso mas grave de incurrir en el incumplimiento de la obligación moral y legal de prestar alimento a los progenitores (previsto especialmente como causa de desheredación en el apartado 1º del art. citado), en su doble vertiente de proveer a las necesidades alimenticia y de vivienda, por un lado, y de atención, afecto y cuidados, por otro, procurando que los progenitores que lo necesiten se sientan en todo momento acompañados, asistidos y protegidos. Lo contrario, supone una conducta que en los estándares actuales, se ha de calificar como de mezquina y que, por lo tanto, puede y debe ser sancionada y, sin duda, ser considerada como motivo suficiente de desheredación con el fin de evitar que los legitimarios que incurran en ellas se vean favorecidos en detrimento de otras personas, sean o no familiares, que los han sustituido en la obligación moral y legal de subvenir a esas necesidades

.. En el presente caso, y conforme a la prueba practicada, debe puntualizarse que, fuera de un pretendido “abandono emocional” como expresión de la libre ruptura de un vínculo afectivo o sentimental, los hijos aquí recurrentes, incurrieron en un maltrato psíquico y reiterado contra su padre del todo incompatible con los deberes elementales de respeto y consideración que se derivan de la relación jurídica de filiación , con una conducta de menosprecio y de abandono familiar que quedó evidenciada en los últimos siete años de vida del causante en donde, ya enfermo, quedó bajo el amparo de su hermana, sin que sus hijos se interesaran por él o tuvieran contacto alguno; situación que cambió, tras su muerte, a los solos efectos de demandar sus derechos hereditarios».

Por lo tanto, debe entenderse que la negativa de la hija, con la sucesiva puesta de condiciones al padre para abandonar la casa a la que sabía que no tenía mas derecho de ocupación que el que derivara de la libre voluntad de su padre, que la había manifestado en el sentido de querer disponer para sí de la vivienda, debe considerarse como un maltrato psicológico que ampara la causa de desheredación dispuesta en el testamento, pues como dispuso la STS de 20.6.95 , la conducta prolongada durante tanto tiempo merece la descalificación moral y física que tanto en la sentencia de primera instancia como en la de apelación declaran se rconstitutivas del maltrato que, como causa de desheredación prevé el nº 2 del art. 853 del Código Civil”

 

Las conclusiones a las que se llega de su lectura son ciertamente sorprendentes aunque lamentablemente habituales entre familiares, al ser frecuentes los enfrentamientos por puro egoísmo o interés económico, si bien, me permito el lujo de sugerirle al lector que reflexione si es hijo, hasta qué punto el  hecho de serlo les da derecho al abuso y maltrato de quien les dio la oportunidad de la vida; y la reflexión para todos los padres en el sentido de,  si merece la pena soportar situaciones de abandono y desprecio en aras a dejar a los herederos un patrimonio que ni por asomo han sido capaces de ganarse.

 

Raquel Vera Romera

Abogada del Ilustre Colegio de Alicante. Máster en Fiscalidad Univ. de Alicante. Máster en Fiscalidad UDIMA. Máster en Asesoría Laboral UDIMA.

Raquel Vera Romera
Autor: Raquel Vera Romera Abogada del Ilustre Colegio de Alicante. Máster en Fiscalidad Univ. de Alicante. Máster en Fiscalidad UDIMA. Máster en Asesoría Laboral UDIMA.

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